ASISTIMOS A LA CONFERENCIA DE J.R. TORREGROSA: “LA SOCIOLOGÍA DE LA MENTE”

La Fundación iS+D (representada por Marina Sáiz Agúndez) asistió el pasado 31 de octubre a una conferencia del profesor Jóse Ramón Torregrosa (primer catedrático en España de psicología social y fundador del departamento de psicología social en la Facultad de Ciencias Políticas y Sociología de la Universidad Complutense de Madrid), titulada “La Sociología de la Mente”.

Torregrosa empieza describiendo cómo la sociología de la mente surge como un intento de estructurar el sentido ambiguo que siempre ha perseguido a la psicología social, ya que no existe consenso sobre los principios fundamentales de la misma porque se parte de dos naturalezas del individuo distinta para analizar el comportamiento humano (Zajonc, 1967).

La propuesta del profesor es invocar a las variables de orden sociocultural que explican la mente y son de naturaleza socio-simbólica, y acabar de una vez con el reduccionismo que está haciendo desaparecer progresivamente lo social de la psicología social. Pero desde el campo de la psicología no hay intentos de superar esta lucha y se prosigue con la misma actitud de descalificación hacia la sociología. Es imprescindible recuperar el carácter interdisciplinario en todos los planos y abandonar el autismo arraigado tanto en la docencia como en las instituciones de este ámbito, ya que lo que la psicología pretende es generar leyes universales de la conducta humana, excluyendo así el nivel de análisis para entender las creencias, los valores, las pulsiones, etc.

Con el auge del positivismo, las ciencias sociales fueron juzgadas como blandas y carentes de prestigio, y la sociología fue cada vez más marginada por carecer de solidez académica, limitando así el camino para entender el comportamiento humano. Esto ha provocado una generalización de la idea del concepto de mente asociada a términos biológicos e individuales, y por lo tanto atribuidos a la disciplina de la psicología, lo que ha dificultado enormemente el trabajo de la psicología social a lo largo de la historia. No se puede reducir este concepto a términos meramente particulares y eludir su trascendencia cultural en términos de prácticas y símbolos, ya que toda acción humana está inscrita en las prácticas sociales, adquiridas en un contexto sociocultural.


El proceso de la adopción prescriptiva del método experimental estaba implícito en el  positivismo, y  se ha  utilizado para excluir lo social y  relegarlo  a un segundo plano, a pesar de los intentos de numerosos autores. Las consecuencias que esto ha tenido han sido devastadoras, llegando a publicarse experimentos sin la suficiente teorización previa, y por lo tanto dando lugar a verdaderos fracasos.

Uno de los grandes problemas con los que se ha enfrentado la psicología social y la sociología a lo largo de la historia es precisamente el reduccionismo biológico, es decir, reducir el comportamiento humano a explicaciones neurobiológicas. El cerebro es un órgano que instala al individuo en la realidad social en la que se encuentra.  Es un soporte necesario de la mente, pero no es la mente. Por tanto es absurdo tratar de analizar el comportamiento humano a través del análisis del cerebro únicamente. Es evidente que intervienen mecanismos neurológicos, pero no sirven para explicar cómo una persona puede llegar a actuar de determinadas formas sin hacer hincapié en el contexto social. No existe una psicología social sólida sin que se contemple ese principio.

La cultura es considerada como la segunda naturaleza del ser humano, muy por encima de la parte biológica, ya que al ser interiorizada por los individuos es causa y a la vez consecuencia de su comportamiento, y el valor que los mismos sujetos le dan a su conducta se convierte en algo fundamental para entender los procesos individuales. La idea de que si los hombres definen las situaciones como reales son reales en sus consecuencias propuesta por Thomas y Thomas (1928; pp. 571-572) da explicación a muchas situaciones de la vida social que no tendrían sentido sin contemplar este principio, por tanto, ningún psicólogo puede hacer referencia a la mente individual sin el contexto en el que vive ese individuo específico.

Cualquiera de las actividades mentales superiores presupone  la existencia de un  entorno socio-simbólico, por lo que no es posible prescindir absolutamente de los significados sociológicos que hacen posible la socialización. De hecho, la expansión sólo ha sido posible gracias a la evolución del lenguaje y la simbología, lo que ha permitido que el ser humano no haya tenido que partir de cero, sino de una experiencia acumulativa, es decir, con el paso del tiempo las teorías van superando a las anteriores y se produce un progreso real que ha permitido al hombre superar problemas cada vez mayores. El proceso de incremento primitivo del cerebro está en relación con las prácticas y con la evolución constante.

…estamos siempre trabados y condicionados por el entorno.

La relación entre lo biológico y lo cultural no se puede negar, pero es lo segundo lo que afecta de forma directa a la conducta humana. Hay emociones que dejan registros en el cerebro, pero la forma de vivirlas o las consecuencias que tenga para el sujeto dependen del entorno sociocultural. La relación de eso con el comportamiento concreto del sujeto sólo aparece en patologías específicas, ya que la generación de enfermedades mentales está provocada en el 90% de los casos por factores socioculturales y socioeconómicos, es decir, provocada por las perturbaciones sociales. Esto demuestra que estamos siempre trabados y condicionados por el entorno.

La vida ya no funciona por procesos de selección natural (naturaleza biológica), si no que son llevados a cabo por las instituciones que conforman el orden social. Los cánones cambian y lo natural se ha convertido hoy en día en un mito que sólo sirve como eslogan publicitario, todo está adulterado en la sociedad actual. Esta evolución se ha producido en términos de tiempo asombrosamente pequeños, que incluso han aumentado los niveles de conciencia cósmica. La biología ha hecho posible que el ser humano pueda ser un ser sociocultural y socio simbólico,  y este hecho ha cambiado las normas hasta el punto de que la biología esta siendo alterada por los procesos socioculturales.

Todo nuestro reconocimiento a José Ramón Torregrosa por su labor encomiable en el campo de la Psicología Social y por su labor docente durante tantos años.

Fuente:

  • Thomas y Thomas (1928) y Zajonc (1967), en GARRIDO, Alicia y ÁLVARO, José Luis (2005). Psicología Social. Perspectivas Psicológicas y Sociológicas. Interamerican Journal of Psychology, año/vol. 39, número 001 (Sociedad Interamericana de Psicología). Austin, Latinoamericanistas.
  • Imagen nº1; http://www.avalonred.com/el-cerebro-es-el-centro-de-la-innovacion-humana/

 

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